
BEIJING.- La noche del 15 de septiembre fue larga para la delegación venezolana, y cómo no serlo, sí al día siguiente se llevaría a cabo la última jornada de competición para los criollos en los Juegos Paralímpicos de Beijing y la esperanza de alcanzar otra medalla se depositaba en el equipo del relevo 4X100, fuertes candidatos para conseguirla.
Pero definitivamente más larga fue para el ahora cinco veces medallista paralímpico, Ricardo Santana, quien manifestó "no dormí en toda la noche por la presión que sentía al no alcanzar una presea en las pruebas anteriores", señaló. "En Atenas cuando me tocó correr esta prueba ya tenía dos medallas colgadas en mi cuello y estaba más relajado".
El 16, muy temprano, todos los miembros de la delegación tricolor miraban desde las tribunas del emblemático Estadio Nacional de Beijing, mejor conocido como "Nido de Pájaros", esperando el gran momento que todos anhelaban.
A las 11:25 en punto (porque en China la puntualidad forma parte de un atributo), hacían la acostumbrada presentación de los corredores, los venezolanos allí presentes mantenían la mirada fija en el carril siete, ansiosos y con las manos sudadas, así como le sudaban a Yordanis Silva, primer corredor, que decía: "Yo sólo pensaba que no me suden más las manos, Diosito, por favor, porque si se me resbala el testigo cuando se lo tenga que entregar a Ricardo (Santana), yo me muero".
El disparo sonó, y Yordanis salió como si esa pistola lo hubiese disparado, una entrega perfecta a Ricardo Santana, quien sacó una significativa ventaja a los favoritos y ganadores de la medalla de oro, el equipo chino, para hacer nuevamente una entrega impecable a Oduver Daza, quien mantuvo el ritmo de Santana, además de un limpio pase de testigo a su compañero Fernando Ferrer.
Lo que no se esperaba el conjunto venezolano, era que el rematador del equipo chino, era Li Yansong, récord mundial y medalla de oro en los 100 metros planos, por lo hizo valer su hazaña y coronó al equipo anfitrión con un nuevo récord mundial en esta prueba. Sin embargo, pudieron alcanzar la plata para hacer vibrar la barra criolla y contagiar a los latinos presentes.
De hecho, en la rueda de prensa Oduver manifestó: "Estábamos conscientes de que por tiempo no le ganaríamos a los chinos, ya que la mayoría de ellos corren menos de 11.00 en 100 metros, mientras que nuestras marcas están por encima de eso, pero lo importante era hacer el trabajo para montarnos en el podio y aprovechar a ver si ellos cometían un error".
Por supuesto como buenos venezolanos, se prendió la fiesta en el podio, con la esperada medalla plateada, la emoción de los criollos opacaba a los dorados chinos y aunque el "Nido" estaba repleto, por un momento parecía que la algarabía de la barra tricolor sonaba más fuerte que la de los nativos.
La fiesta no paró allí, porque en la Villa Paralímpica las sesiones de fotos de los ganadores con sus compañeros y demás integrantes de la delegación no pararon, hasta las personas que se encargan del mantenimiento de este recinto se vieron tentados de tomarse fotos con los medallistas.
Para los cuatro protagonistas y sus guías, esta medalla es un logro muy importante luego de un año donde todos sufrieron fuertes lesiones, que inclusive los llevaron al quirófano, por eso Fernando Ferrer explicaba: "Corrimos con el corazón, por esa medalla que tanto anhelábamos y por darle esa satisfacción a nuestra Venezuela que tanto se lo merece".






