
MOCHIMA, Anzoátegui.- El apneísta venezolano Carlos Coste alcanzó este lunes el récord mundial de inmersión libre, sin embargo, los jueces determinaron que no cumplió con uno de los protocolos para validar la marca. Según informó la coordinadora del evento "Reto en el Abismo", Gabriela Contreras, Coste descendió los -109 metros necesarios para establecer un nuevo registro mundial en la modalidad y subió sin complicaciones a la superficie con la chapa que certifica la distancia alcanzada.
Explicó Contrera que "hay un protocolo de la Asociación Internacional para el Desarrollo de la Apnea (Aida) dice reza que 'el apneísta cuenta con 15 segundos para quitarse el tapanariz, respirar y decir estoy bien', sin embargo Carlos tardó 18 segundos en hacerlo, por lo que los jueces no pueden validar la marca”.
Tras este nuevo intento fallido por establecer un récord válido para la Aida, Contreras indicó: “Estamos estudiando las opciones, quizás se haga un nuevo intento esta semana, aunque ahora tenemos que volver a revisar lo sucedido para tomar una decisión”.
El pasado jueves, Carlos Coste realizó el primer intento de obtener su décimo récord mundial cuando, a pesar de llegar a la marca de los -109 metros de profundidad, suficientes para romper la marca del neozelandés William Trubridge, perdió el conocimiento a sólo 21 metros de la superficie, con lo que los jueces dieron por fallida la inmersión.
Debido a la insuficiencia de oxígeno, Coste se desmayó y permaneció sumergido por casi cinco minutos, quedando con fisuras en sus bronquios y con un plazo de sólo una semana para volver a sumergirse.
En 2006 Coste sufrió un accidente cerebro vascular gaseoso durante un entrenamiento para buscar un récord en la modalidad sin límites, del cual tuvo una lenta y larga recuperación.
El criollo ha logrado nueve registros mundiales en su carrera deportiva del buceo a pulmón, siete de ellos reconocidos por la Aida y algunos incluidos en el libro Guinness.
La modalidad de inmersión libre consiste en descender con un respiro a través de una cuerda guía hasta una profundidad previamente anunciada, impulsándose sólo con la ayuda de sus brazos, para luego ascender de la misma manera.
Esta es una de las disciplinas no asistidas del buceo a pulmón y que en el año 2003 convirtió a Carlos Coste en el primer ser humano en romper la barrera de los -100 metros de profundidad a pulmón sin asistencia.





