BAUDILIO DÍAZ: DOS DÉCADAS DESDE SU DESAPARICIÓN

CARACAS.- Al conmemorarse este 23 de noviembre, 20 años de la desaparición física de Baudilio José Díaz Seijas, la imagen del careta oriundo de Cúa se mantiene viva no sólo como uno de los peloteros de mayor trascendencia en la historia del béisbol venezolano, sino también como un ciudadano ejemplar.

Baudilio Díaz fue un jugador sobresaliente que militó como receptor de la escuadra de los Leones del Caracas y como titular en varios equipos de las Grandes Ligas.

Un profesional a carta cabal, que nació en el populoso barrio La Vega, en Cúa, estado Miranda, el 23 de marzo de 1953, en el seno de la humilde familia, que formaron sus padres Ángel Rosendo Díaz y Juana Angelina Seijas de Díaz, ambos fallecidos.

Acercamiento al béisbol

Este pelotero criollo dio sus primeros pasos en el béisbol en 1964, a los 11 años de edad, jugando para el elenco infantil representativo de su plantel educativo, el Grupo Escolar “Cristóbal Rojas”.

Ese mismo año pasó a formar parte de la organización Criollitos de Venezuela, del estado Miranda, y para 1966 llegó a la categoría junior. Recibió lecciones y orientaciones de los peloteros profesionales venezolanos Eduardo “Colorado”” Monasterios y Carlos Dickson Bell.

En 1970, a los 16 años de edad, participó en el Primer Campeonato Nacional de Béisbol Juvenil de los Criollitos de Venezuela, que se disputó en Lagunillas, estado Zulia.

Allí se tituló campeón el combinado mirandino y Baudilio resultó electo como el campeón receptor defensivo y fue colíder jonronero de la competencia.

A la par de su actividad deportiva, el joven Baudilio trabajaba en el Banco Nacional de Descuento.

Su gran oportunidad llegó cuando Billy Paeffen, buscador de talentos de los Medias Rojas de Boston, lo firmó para dicha organización, con la autorización de sus padres, debido a que todavía era menor de edad. A su vez, fue asignado a los Leones del Caracas en el béisbol venezolano, como receptor suplente.

Debut en la pelota criolla

Baudilio se estrenó en la Liga Venezolana de Béisbol Profesional en la campaña 1971-1972 con los Leones del Caracas en noviembre de esa temporada como careta suplente, escuadra que defendió durante más de 14 años, jugando casi siempre en la receptoría y en algunas ocasiones como bateador designado.

El 6 de enero de 1973, el receptor escribió una página histórica, sin que nadie pudiera imaginar tendría segunda parte. Ese día le tocó recibir los envíos de Urbano Lugo, padre, ante los Tiburones de La Guaira. El lanzador de 32 años lanzó un juego sin hits ni carreras, el quinto en la historia de la Liga.

Corría el año 1987, el mirandino seguía al frente de la receptoría los melenudos, que jugaban entonces la final ante los Tiburones de la Guaira. El estelar lanzador Urbano Lugo, hijo, emuló la hazaña que había logrado su padre 14 años antes. Otro no hit no run, el mismo catcher: Baudilio Díaz.

Urbano hijo recuerda como si fuera ayer el día en que lanzó su no hit no run, con “Bo” destrás del plato, al igual que sucedió 14 años antes con su padre.

“Que Baudilio nos haya recibido en los dos no hit no run de mi padre y en el mío, es algo que siempre estará en el recuerdo de la familia Lugo, de verdad que lo extrañamos”, agradece el ex pelotero.

“Siempre recordamos a Baudilio por su humildad tanto dentro como fuera del terreno, su caballerosidad, era una persona muy sencilla que compartía con todos, era un hombre agradable que siempre contaba chistes o cosas por el estilo”, añadió.

“El Cambao””, apodo por el cual fue conocido también en el béisbol caribeño, debido a la forma como tenía sus piernas arqueadas por el trabajo continuo en la posición de catcher; dejó palmarés de 57 jonrones, 290 carreras impulsadas, 79 dobletes, 520 hits, 265 carreras anotadas y average de 281, en su pasaje por la pelota criolla.

El 12 de enero: una marca vigente

Baudilio implantó uno de los records de mayor popularidad y arraigo en la pelota local, el cuadrangular. El 12 de enero de 1980 rompió la marca de más jonrones en una temporada.

Aún muchos fanáticos caraquistas, recuerdan con orgullo ese día en el estadio Universitario, cuando el desaparecido narrador Delio Amado León, cantó el jonrón número 20 que largó Díaz hacia las gradas del jardín izquierdo ante el lanzador Aurelio Monteagudo, de los Tiburones de La Guaira.

El vuelacercas dejó atrás los 19 jonrones que había despachado el estadounidense Bob Darwin, con los Navegantes del Magallanes, en la campaña 1972-1973.

La hazaña de Baudilio Díaz es un récord vigente en los registros de la pelota criolla, que apenas ha sido amenazado por los importados Cecil Fielder y Yurendell DeCaster.

El equipo Leones del Caracas se dio el lujo por varias temporadas de contar con una de las duplas más letales en el béisbol venezolano y compuesta nada más y nada menos que por Antonio Armas y el recordado Baudilio Díaz.

“Él hablaba con los demás peloteros sobretodo con los jóvenes y los aconsejaba bastante. De no haber fallecido en ese momento, quizás estaría ligado al béisbol como entrenador”, añadió su entrañable amigo Antonio Armas.

En esa campaña del 79-80, Baudilio promedió 308 e impuso un registro de 57 fletadas, marca que permaneció vigente hasta el 17 de diciembre de 2008, cuando el cumanés Jesús Guzmán, también del equipo melenudo, remolcó la número 58 y se convirtió en el venezolano con más impulsadas en el circuito nacional.

Un legado por los 4 costados

Baudilio fue el pelotero criollo número 27 en arribar a las mayores. El mirandino jugó ocho años en las granjas de los elencos de grandes ligas, antes de ser llamado a la Gran Carpa.

Su familia recuerda que Díaz llegó a dormir en los estadios mientras jugaba en las ligas menores, para poder ahorrar el dinero de los viáticos y enviárselo a su madre, de manera especial cuando jugó con el Pawtucket triple A, de la organización de los Medias Rojas.

Debutó en las mayores el 6 de septiembre de 1977 con Boston, elenco con el cual solamente tomó un turno al bate.

Luego pasó a los Indios de Cleveland, como sustituto de Ron Hassey, hasta que en 1981 se ganó el puesto titular.

En 1982 es transferido a los Filis de Filadelfia, donde logró la mejor performance de su carrera, tras conectar 18 jonrones, con 69 carreras anotadas, 85 remolcadas y 151 hits en 525 turnos con un average de 288.

Fue a la Serie Mundial de 1983 con los Filis, bateó para 333 y conectó 5 imparables en 15 turnos, aunque su equipo quedó subcampeón.

El fin de su carrera en las Grandes Ligas llegó con los Rojos de Cincinnati, conjunto al cual ingresa en 1986 como receptor. Al año siguiente, compartió esa posición con Jeff Reed, y se mantuvo hasta el 9 de julio de 1989.

El nativo de Cúa participó en el Juego de las Estrellas de Grandes Ligas en 1981 y en 1987, primero en el equipo de la Liga Americana y luego con el elenco de la Liga Nacional.

Su paso por el Big Show se extendió por 13 temporadas con los elencos de Boston, Cleveland, Filadelfia y Cincinatti.

El 9 de julio de 1989 jugó su último compromiso con los Rojos. Durante su pasaje por las Mayores, Díaz dejó un average de 255, acumuló 834 imparables, de ellos 87 jonrones y 162 dobles, impulsó 452 carreras y anotó 327, en 3.274 veces al bate. Le faltaron 7 encuentros para llegar a los 1.000 partidos jugados en Grandes Ligas.

Retiro y adiós prematuro

Díaz optó en 1990 por retirarse del béisbol venezolano, debido a unas diferencias con el mánager del Caracas, Phil Regan. Finalizó su carrera profesional tras 14 temporadas, todas con los Leones, dejó promedio de 283, con 491 hits, 231 carreras anotadas, 73 dobles, 6 triples, 55 cuadrangulares y 276 carreras impulsadas, en 1738 turnos.

Es uno de los lideres caraquistas de por vida: 8vo en juegos jugados, 6to en hits conectados, 3ro en cuadrangulares, 5to en impulsadas; para el momento en que su partida vistió de luto al deporte criollo.

“Sin duda fue una gran pérdida, fue algo que no esperábamos que fuera de esa manera, ya que se fue una gran persona tanto dentro como fuera del terreno”, relató Antonio Armas.

Falleció a los 38 años, en Caracas el 23 de noviembre de 1990, víctima de un trágico accidente ocurrido en su casa, mientras intentaba conectar una antena parabólica.

“Es muy triste la pérdida de Baudilio, ya que fue una gran persona, gran compañero, dedicado a su familia y que en el terreno siempre nos dio consejos a los jugadores que en ese momento estábamos iniciándonos en el beisbol profesional”, comentó el lanzador Urbano Lugo hijo.

Homenaje ganado a pulso

En su honor el mayor estadio de su pueblo natal, lleva su nombre: Baudilio Díaz, y el Caracas retiró oficialmente el número 25 de su uniforme.

Su don de mando detrás del plato era inconfundible. Se caracterizó por ser un hombre con amplio conocimiento de su responsabilidad, su entrega fue total, y se convirtió en uno de los mejores peloteros de su generación, no sólo por ser un portentoso bateador y contar con un certero brazo, sino también porque Baudilio fue un ejemplo de disciplina.

El 30 de agosto de 2005 se le rindió un justo reconocimiento al elevarlo al Salón de la Fama del béisbol venezolano. Un lugar al que estaba destinado quien es considerado por la mayoría de los entendidos como el receptor más completo en la historia del béisbol organizado en Venezuela.